viernes, 24 de julio de 2009

Esta crisis financiera es la crisis de la bulimia consumista

Encontre este interesantisimo articulo, escrito por el Economista Dr.Daniel Montamat, escribió La economía del consumo posmoderno .http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=1188.
Como vimos en clase Sistemas Ecologicos, y como este autor relaciona perfectamente la crisis actual financiera producto de un Atracon Consumista al Atracon del Bulimico.
Me parecio excelente y deseo compartirlos. Lo edite por eso les mando el link.

El consumo con características posmodernas predomina en las sociedades más desarrolladas, pero contagia todas las economías del planeta.

La sociedad globalizada entremezcla preferencias económicas cimentadas en los valores de la modernidad con preferencias forjadas bajo la influencia de la cultura posmoderna. La sociedad moderna es una sociedad de consumo instrumental. El patrón de consumo moderno evolucionó desde los albores del capitalismo hasta el presente. El paso del siglo XIX al siglo XX determinó un cambio de énfasis: de la ética protestante del trabajo duro y el consumo frugal se pasó al proyecto de autorrealización personal en el que, de la mano del marketing y de la publicidad, el consumo potenció sus atributos de identidad, imitación y ostentación (Veblen, Galbraith, Duesenberry).Pero detrás del consumo moderno siguen presentes premisas de utilitarismo que dan fundamento a decisiones racionales entre consumo presente o ahorro (consumo diferido).Es verdad que las necesidades de consumo fueron evolucionando de una escasez real (alimentación, vestido vivienda) a una escasez fabricada por el marketing o por los medios (tal marca, tal barrio, tal destino). El consumo austero original devino en consumo de uso, intercambio e identidad, pero sin abandonar su condición accesoria a un proyecto de realización personal. No olvidemos que las preferencias modernas se nutren en el ideal de progreso: el futuro será mejor que el presente. El consumo moderno responde al modelo de cálculo racional de flujo de fondos distribuidos en el tiempo (Modigliani).El consumo posmoderno, a diferencia del consumo moderno, es un consumo existencial. Es un consumo para "ser" que está asociado a la eternidad del instante de la cultura posmoderna. Tiene la naturaleza de los consumos adictivos. A semejanza del bulímico, el consumidor posmoderno no puede dejar de consumir, porque cada acto o percepción de consumo determina la necesidad de volver a consumir. En el consumidor adictivo, ya no juega la racionalidad consumo presente/consumo diferido, porque las preferencias que orientan su comportamiento se han modelado en la dictadura del presente característica de la posmodernidad.Desde la racionalidad moderna, uno puede reaccionar con indignación a esta variante de consumo existencial (vivimos en un mundo con 1000 millones en pobreza extrema que no pueden satisfacer sus necesidades básicas de consumo y en el que la presión sobre los recursos comunes del planeta se hace insostenible) y culpar a la organización económica vigente por los excesos de ciertas sociedades. Es una verdad a medias. Enancado en las preferencias forjadas en los valores de la modernidad, el capitalismo ha producido un desarrollo inédito. Pero los mercados capitalistas traducen en oferta y demanda tecnología y preferencias que proyectan valores culturales. Son los valores de la posmodernidad los que se traducen en preferencias por el consumo existencial o adictivo. Y es la teoría económica que racionaliza la organización económica capitalista la que deberá ajustar la cartografía para navegar las nuevas aguas y evitar otros tsunamis.La raíz de la crisis que hoy conmueve a la economía mundial hay que buscarla en la bulimia consumista que predomina en la sociedad americana, y a la que el resto del mundo fue funcional. Durante años, la economía americana consumió por encima de sus posibilidades al operar como comprador de última instancia de los excedentes comerciales del resto del planeta. China y otras economías emergentes financiaron con excedentes de ahorro un verdadero espectáculo de consumo posmoderno. Estados Unidos va camino a atravesar un "período de abstinencia", en el que el buen diagnóstico de lo ocurrido y las derivaciones prescriptivas que sobrevendrán deberán concentrarse en evitar un nuevo atracón bulímico.En el ajuste de los desequilibrios, el impacto recesivo será inevitable. Si el paciente americano se recupera sobre bases sólidas, mejor para todos, y para las posibilidades que el mundo recupere un nuevo ciclo de "vacas gordas" que perdure. La economía globalizada deberá incorporar a su curva de aprendizaje la lección de las distorsiones que producen las preferencias posmodernas; y, de ahora en más, habrá que cuidarse, tanto del contagio de los virus financieros, como del contagio del consumo bulímico.

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